Para sobrellevar los calores del verano, nada mejor que esta bebida fresquita.
Se trata de una bebida vegetal a base de chufas, tubérculos producidos por una planta herbácea llamada Cyperus ("junco" en griego) esculentus ("comestible" en latín), cuyo cultivo data de hace al menos 4000 años. Fue introducido en España por los árabes.
El clima mediterráneo de Valencia es particularmente propicio para su cultivo.
La chufa está compuesta principalmente por carbohidratos, seguido por las grasas (en su mayoría monoinsaturadas, omega-9), fibra y proteínas.
Entre las propiedades de la chufa, podemos destacar las digestivas (contiene enzimas que favorecen la digestión), astringentes, cardiosaludables (por su riqueza en omega 9 que disminuye el colesterol LDL), contiene vitaminas, propiedades probióticas (contiene pectina), inmunológicas, etc.
Es apta para intolerantes a la lactosa, para embarazadas y durante el período de lactancia.
¡¡¡Y encima está buenísima!!!
Ingredientes para 1 litro de horchata:
- 200 gr de chufa seca (si es de Valencia, mejor).
- 800 ml de agua fría.
- Un par de cucharadas soperas de azúcar (yo le he echado aun menos, porque la chufa de Valencia ya tiene dulzor natural, pero depende del dulzor que queramos). Cuanto menos azúcar, mejor.
Necesitaremos una batidora y algo para filtrar, como un colador fino o una tela de algodón o de organza.
Procedimiento:
Un día antes de hacer la horchata pondremos las chufas secas en remojo 24h. Las dejaremos en el frigorífico y les cambiaremos el agua una vez.
Cuando las chufas estén bien hidratadas, las escurriremos y, bien limpias, las pondremos en el vaso de la batidora. Lo ideal es usar una batidora americana potente o un robot de cocina, pero también vale una batidora de mano.
Añadiremos la mitad del agua fría (unos 400 ml) y batiremos a la máxima potencia unos segundos hasta que esté bien fina la chufa.
Añadiremos el resto de agua fría y seguiremos batiendo.
Filtraremos con una malla de algodón, un colador fino o como lo he hecho yo, con una bolsita hecha con tela de organza ideal para filtrar las leches vegetales.
El resto que queda, que es la fibra de la chufa, ¡¡¡¡NO SE TIRA!!!!! se puede aprovechar para otras recetas de repostería como un bizcocho de chufas inventado por la autora del blog alsoldelsur.blogspot.com.es (podéis ver la receta pinchando aquí ).
Por lo pronto, esta harina de chufa la podéis conservar en el congelador en porciones de 100 gr (es la cantidad que usaremos para un bizcocho :)).
Endulzamos al gusto con azúcar u otro endulzante (stevia, sirope de arce, etc...), disolvemos bien y servimos muy fría.







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